Un ataque vandálico que dejó a 50 chicos sin comedor como secuela

Miércoles 11 de septiembre de 2019 | 05:00hs.
Jorge Posdeley

Por Jorge Posdeley fojacero@elterritorio.com.ar

“Unos 50 chicos se quedaron sin comer por culpa de la envidia de otros”, manifestó con bronca y tristeza Marcelo Ávila (43), un vecino del barrio Néstor Kirchner de Posadas que ayer a la madrugada vio cómo su camioneta ardía en llamas tras el ataque intencional de al menos tres sujetos.

Esa es la única explicación que el hombre encuentra para semejante hecho que dejó el vehículo prácticamente inutilizable y, como consecuencia de ello, el comedor solidario que funciona en su vivienda no pudo abrir sus puertas ayer y podría no hacerlo durante varios días más, dejando así a varios niños de la zona sin un plato de comida al día que antes tenían asegurado.

De acuerdo a lo que se pudo reconstruir hasta el momento, el grave episodio se registró durante la madrugada de ayer, minutos después de las 2 de la madrugada, cuando la camioneta Ford Ranger (dominio EHA-087) de Ávila y su pareja, Marta Ramírez (44) -presidenta de la comisión vecinal-, empezó a arder en llamas. 
Las fuentes indicaron que el fuego destruyó prácticamente el 40% de la carrocería, pero el interior fue arrasado por completo y el rodado de igual forma quedó inutilizable.

Una vez tomado conocimiento del caso, efectivos de la Comisaría Decimoquinta acudieron al lugar y tras terminar de sofocar las llamas comenzaron con las correspondientes averiguaciones.

En esa instancia, el propio Ávila entregó a los pesquisas las imágenes captadas por las cámaras de seguridad de su vivienda y a partir de dicho material se avanzó sobre los sospechosos.

De esa forma, la Policía terminó demorando a cuatro sospechosos identificados como Diego D. V., los hermanos Adrián y Beby A. y Ramón Alberto “Negrito” M., éste último principal apuntado.

Pero, además de ello también se investiga la posible vinculación en el hecho de un cabo de la Policía de Misiones, a quien ayer se le abrió un sumario interno y  la Jefatura lo pasó a disponibilidad de forma preventiva hasta tanto avance la pesquisa. 

Miedo e impotencia

En la víspera, Ávila dialogó con El Territorio y recordó las amenazas sufridas con antelación al hecho, como así también se mostró dolido ante las consecuencias que el ataque generó para todo el barrio, fundamentalmente, para los más chicos.
 
“El problema viene desde el día en que este señor conocido como Negrito se mudó acá. Yo no tengo nada contra él, no hay diferencias económicas ni nunca tuvimos negocios de ningún tipo. Desconozco cuál es el problema, pero desde hace rato viene apretando a mi familia”, manifestó al comienzo de la charla. 
El hombre recordó que hace un tiempo el sospechoso irrumpió intempestivamente en su vivienda e interpeló a los gritos a su esposa acusándola de que ella entregó fotos suyas ante la Brigada de la Policía.

Ávila expresó que él “nos acusó de buchón de la Policía, de la Brigada. El domingo último me amenazó en plena calle. Estuvimos festejando el día del niño acá en el barrio y en medio de eso nuevamente vino a apretarme”.

Según contó el hombre, fue ahí que decidió acelerar en la colocación de los equipos de videovigilancia que ya había adquirido con el objetivo de contrarrestar los hechos de inseguridad que suelen padecer en la zona.

“Después de ese cruce en la calle vinieron todos ellos a amenazarme de nuevo a mi casa también. Yo ya tenía todos los equipos pero me apuré a poner el domingo y un conocido que tengo vino a colocarme todo y esa misma noche vinieron a atacar, están filmados. La cámara registró el ataque a las 2.17 de la madrugada. El video muestra a las dos personas que vienen caminando desde arriba y comienzan el fuego en la camioneta”, explicó.

El hombre relató que “yo estaba durmiendo y un vecino me despertó a piedrazos para avisarme del fuego. Fue un desastre. Pensé que las llamas venían para acá y lo primero que hice fue correr para atrás y le saqué a los chicos dormidos. Menos mal que el daño fue en la camioneta, pero si la camioneta estaba acá adentro, bajo techo, me iba a prender fuego toda la casa y acá estábamos mi señora, mis dos chicos y yo”. 

Sin comedor

Ávila agradece que nadie resultó herido después del ataque, pero lamenta que el incendio de la camioneta genera consecuencias para todos, ya que el rodado era vital para el funcionamiento del comedor solidario que tiene en su casa y que alimenta a unos  50 chicos por día, aproximadamente. 
En la vivienda ofrecen un comedor tres veces por semana y un merendero otros dos días, pero ahora todo eso parece quedar lejano.

“La camioneta usamos para todo, hasta para la recolección de basura de los vecinos. La usamos para el traslado de gente enferma cuando piden ayuda a cualquier hora, la usamos para cargar mercadería para darle de comer a todos los chicos del comedor que ahora no le estamos pudiendo dar por todo este problema. Nos quedamos atados de pies y manos, y más de 50 chicos quedaron sin comer. Es un perjuicio para todos por culpa de la envidia de otros”, expresó casi al final. 
Para culminar, indicó que todo el material captado por sus cámaras de seguridad ya fueron puestos a disposición de las autoridades y pidió que la Justicia “tome cartas en el asunto”.

Por el momento, los implicados en el caso fueron notificados de una causa por daño e incendio de vehículo que ahora se tramitará en el Juzgado de Instrucción Tres. 

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