Todas para una y una para todas

Sábado 20 de julio de 2019 | 07:00hs.
María Elena Hipólito

Por María Elena Hipólito sociedad@elterritorio.com.ar

En las buenas, en las malas. La amistad es un juramento simbólico de unión, de hacer el aguante, una proclamación al estilo de Los Tres Mosqueteros al grito de “todos para uno y uno para todos”.
Los amigos se van transformando en los hermanos elegidos y hasta llegan a convertirse en los confidentes exclusivos de anécdotas y errores descabellados y graciosos. La sangre no es la misma pero el corazón late en la misma sintonía.
Así como la aventura y el honor unieron los caminos de Athos, Portos, Aramis y D’Artagnan en la novela de Alejandro Dumas o a Frodo y Sam en El señor de los anillos fue la solidaridad, en este caso, la que hizo coincidir a Iris Melano (70), Susana Blanch (78), Noemí Barbero (75) y Mirta Olivera (72), las miembros más antiguas de la Asociación Civil Dar a Luz que realiza sus actividades hace más de 20 años en el Hospital Materno Neonatal que funciona en el Parque de la Salud de Posadas.
Inevitablemente en este andar las cuatro mujeres forjaron una amistad a prueba de todo: del paso del tiempo, de los avatares de la vida, las pérdidas y los desencuentros. Así que, además de sus labores de acompañamiento a madres y bebés del Hospital Materno Neonatal, las chicas se juntan al menos una vez al mes para organizarse pero también para compartir un momento agradable y claro que para este Día del Amigo tienen preparada una juntada especial para celebrar entre todas esa unión inseparable. 
“Somos un grupo entrañable”, contestan las mujeres solidarias sobre su relación y cuentan además que comparten dos grupos de WhatsApp: uno de noticias y otro social. “Porque los 800 mil nietos que tiene cada una se llena y no podemos leer todo”, lanza con una carcajada Noemí, que por mucho tiempo se desempeñó como médica pediatra y estaba a cargo del servicio de neonatología en sus épocas de juventud. 
Al mismo tiempo, agrega: “Esto es construir día a día el amor, es un sereno entusiasmo de esta gente que no sabés lo que es. Es un privilegio que algunas tenemos”.
Aunque peinan canas y en sus rostros se dibujen las líneas producidas tanto por la risa como por la tristeza, la vitalidad y la fuerza de ayudar al otro y ayudarse entre ellas se percibe sin dificultad. Manejan un código común basado en las experiencias vividas juntas, hablan entre todas, se ríen a carcajadas y se abrazan como si cada vez que se vieran fuera para despedirse. 

Recibir y dar amor
Dar a Luz está compuesta por 29 mujeres que realizan diferentes actividades. Desde visitar a las mamás y brindarle un abrazo o simplemente el oído hasta ropas, escarpines, pañales, cremas, gasas y muchos elementos más. 
“Somos nosotras las que salimos más gratificadas, algunas ni gracias te dicen pero vos le ves el agradecimiento en la cara, ves que necesitan porque a veces están solas”, sostiene Susana.
Este amor y compañía que brindan a los otros no es más que el resultado del amor que reciben. “Es un amor que nos damos entre nosotras y que podemos dar a los demás también, porque si no lo tenés no lo podés brindar; eso nos sigue dando vida”, asegura Noemí, que se recuperó de una fractura de cadera y sus amigas fueron fundamentales en la rehabilitación. Sobre eso destaca: “Cada una tiene una manera de brindarse distinta pero todas estamos para ayudarnos. Con este accidente que tuve una me llevaba, otra me traía, me llamaban, estuvieron siempre”.

Ante la soledad, la amistad
Las cuatro mujeres se encuentran en una etapa de sus vidas en la que la soledad puede golpear la puerta por distintas razones, por lo que apoyarse en la otra es fundamental.
“El valor de la amistad es impresionante, es algo que uno tiene que valorar porque tener un amigo que te apoye, te acompañe, que te de un consejo en lo bueno y en lo malo es lo mejor que te puede pasar”, lanza Iris, presidenta de la asociación y al mismo tiempo reflexiona: “En este momento de la vida en el que estamos nosotras tener un amigo es lo más. Los hijos se van, cada uno arma su casa, una se va quedando más sola y tener un amigo que esté junto a vos está bueno”.
En esa misma línea, Mirta destaca sobre las chicas: “Tener un maravilloso grupo de amigas como tengo yo ahora que me acompañaron durante tantos años, es único. Me siento bendecida con ellas porque son maravillosas”.
Susana, Noemí, Iris y Mirta, las mosqueteras de la solidaridad, desenvainan sus armas de amor y celebran esta amistad que traspasa el tiempo y las une en un objetivo noble y servicial. 

Opinión

La hermandad de la vida

Por Noelia Verdún
Licenciada en Psicología. M.P. 652

En cada etapa de la vida de las personas la amistad va tomando distintos lugares y significados. Es así que en la niñez todo es aventura, juegos, complicidad alegrías, peleamos por un juguetes y a los tres minutos nos volvemos a reconciliar. En la adolescencia la amistad recobra un papel sumamente importante ya que los amigos, las amigas pasan a ser casi lo más importante, con quienes nos identificamos, donde el amigo/a, los grupos de pares, es primordial para sentirse parte de la sociedad. Así va pasando el tiempo y las personas van tomando distintos rumbos. Algunas siguen siendo parte de nuestras vidas y otras quedan en el camino. Llega la etapa de la universidad para algunos, el trabajo para otros y los amigos se van renovando; muchos llegan a ocupar un lugar importante como parte de sus familias. Los avances tecnológicos, que permite seguir conservando a esos amigos que se van lejos y las redes nos acercan y a su vez creamos nuevos vínculos. Pero hay algo que nunca debe cambiar: la esencia de ser buenas personas, el amor al prójimo, los valores. También existen los recuerdos sanos que permiten recordar de dónde venimos y avanzar, conmemorar día a día esos amigos que solo con su presencia, su escucha, su solidaridad nos hacen sentir importantes en sus vidas. En el día del amigo y cada día que podamos saludarlos donde quieran que estén, preguntarles cómo están, cómo se sienten, hacerlos saber que estás presente a pesar de la distancia, a pesar de las ocupaciones. Cuidá a tus amigos/as, no nos olvidemos también de los cuidados de las redes, sepamos discernir los límites cuando conocemos a nuevas personas. Y sobre todo en el Día del Amigo celebremos la vida y la bella amistad.

Las amigas de Aristóbulo del Valle y un pacto de diversión

Las mujeres comparten viajes, fiestas y cantos.
Un colectivo femenino que, entre el comer, pasear, bailar, servir, jugar, desfiles de disfraces o de sombreros y festejar cumpleaños, teje sueños superadores a los desafíos imaginables en un marco de gran estima y sincera amistad. Porque, como dice la más veterana del grupo, “amigo es aquel que llega cuando todos se fueron”.
Este es un clan único, difícil de explicar. Surgió impensadamente hace más de quince años en la comunidad de Aristóbulo del Valle. La raíz tiene varias explicaciones. Como pasa en todo pueblo chico, las mujeres se entrecruzaban en múltiples momentos y situaciones. 
“Vos fuiste maestra de casi todos nuestros hijos y dejaste gratos recuerdos, me decían algunas mamás en generoso reconocimiento”, reveló Gregoria ‘Goya’ Quintana, maestra jubilada y referente ineludible. “Ya nada nos espanta, en grupo nos animamos a entrar a un boliche, al desfile de modas, a armar una rifa para el Salón Parroquial o cualquier otro pretexto aceptado por las demás”, reveló otra. 
Las travesuras y ocurrencias más descabelladas matizan momentos compartidos en el conjunto de más de 30 integrantes. No hay estatuto fijo ni carné de socia, la sede social es la casa de cada cual. Aunque sí tienen acuerdos tácitos: comportamientos de compañerismo, colaboración y quererse como vecinas. 
Estas amigas de Aristóbulo del Valle son Kuky, Elisa, Graciela -que mudó a San Vicente pero sigue perteneciendo al grupo- Yiyi, Laura, Daniela, Soraya, Analía, Patricia, Liani, María Teresa, Loly, Zonia, Claudia, Marina, Analía, Patricia, Pitina, Mariela, Marcela, Chichi, Mabel, Chabela, Blanca y otras más. 
Fanáticas del mar, en viajes largos enfilan su caravana hacia Torres, el litoral brasileño, y entonces se transforman en coreutas y el pen drive de Leo Dan, Los Iracundos, Palito Ortega, Juan Ramón y Los Ángeles Negros hace punta para el canto, incluso las más jovencitas que adaptan sus oídos y cuerdas a esa música a la antigua.
Una pregunta que surge es si existe una amistad posible entre tantas personalidades. “Claro”, responden a coro las muchachas. “Las mayorcitas mantienen el espíritu joven, el grupo hace lo que el grupo quiere. Hay hilos en común: la Amistad así con mayúsculas, porque somos una para todas y todas para una; se charla de todo, no se acepta hablar mal de nadie. Somos ecuménicos, aceptamos todas las religiones; la comunidad nos conoce simplemente como ‘las chicas’”, cuentan.
Hay subgrupos que militan en otras actividades: las que juegan la loba, las de Slow Food, pero siempre se invitan y concurren a colaborar. Se sostienen en los lazos familiares “todas estamos cerca de las demás aunque no precisamente estemos”. 
Un submundo de ocurrencias, de asistencia en las dificultades que mantiene fresca la amistad de las chicas. También desempolvar el tiempo y seguir rindiendo homenaje a su amistad animándose a seguir estampando en páginas de recuerdos y vivencias. 
Plenamente vigente, como moneda confiable en su máxima expresión, anoche cenaron juntas y brindaron por sí; para que Dios y la vida siga dándoles esa mutua ayuda amistosa desgranando los días y las estaciones con total vigencia.

Con un festival, 25 de Mayo festeja hoy la amistad 

Por undécima vez, 25 de Mayo celebrará la Fiesta Nacional de la Amistad, un festival inspirado en ese valor social que fue ganando admiradores, adherentes y amigos. Tendrá lugar hoy en el salón parroquial de la localidad desde las 19.30 con una variedad de artistas en escena dos empresas yerbateras con regalos, el tradicional cocido y los artesanos con sus stands fuera del salón, sobre calle Primeros Colonizadores, que estará cortada al tránsito.
“La fiesta de esta localidad busca reflexionar sobre la importancia de compartir tiempo con los seres queridos. Muchas veces no apreciamos lo que tenemos cerca. 
En la amistad nos pasa lo mismo, no nos tomamos el tiempo de compartir con familias y/o personas que apreciamos mucho pero luego sentimos y lamentamos cuando los perdemos y nos unimos en la desgracia, decimos ‘no puedo, no tengo tiempo, estoy muy ocupado’ y el tiempo pasa”, contó Olivio Soarez, uno de los mentores del evento.
Además, sobre el origen de la idea del festival se explica: “Doce  años atrás una correspondencia manuscrita recibida de Comodoro Rivadavia, nos permitió conocer a dos familias con origen misionero que hace aproximadamente 45 años viven en el sur. Son los amigos Miguel Salazar y Ramón De Campos, que fueron a trabajar desde muy jóvenes a esa ciudad. A partir de ese contacto, hubo varias comunicaciones por teléfono junto al animador Tito Reinaldo desde su programa radial chamamesero. Con colaboración del director (de la radio) Freddy Frank -Miguel y Ramón conducían el programa con música litoraleña en una FM de allá. Nos visitaron varias veces y compartimos la mesa junto a familias amigas”.
Para Soares, “los lazos de amistad sincera son como la fuerza del amor, como se dice, mueve montañas”.

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