Lleva seis meses desaparecida y su familia abona la peor hipótesis

Martes 15 de octubre de 2019 | 00:05hs.
Mirta tiene 8 hijos y vivia con 3 de ellos y su madre en Campo VIera. | Foto: Daniel Villamea
Por Daniel Villamea

Por Daniel Villamea Corresponsalía Oberá

Doña Elsa Espíndola (76) no tiene consuelo y reconoció que teme lo peor, aunque al mismo tiempo sabe que debe ser fuerte por los tres nietos que están a su cuidado. Los menores son hijos de Mirta Estela Maidana (42), hija de Espíndola, quien permanece desaparecida desde el pasado 17 de abril. 
Hace casi seis meses que la familia no sabe nada de la mujer, quien residía con su madre y tres de sus ocho hijos en la localidad de Campo Viera, donde alquilaban una vivienda.

“Desapareció de un día para el otro sin ningún motivo. Me acuerdo que el 17 era miércoles, al otro día Jueves Santo y ella quería hacer sopa paraguaya. Compramos las cosas para hacer, después salió un rato y no volvió más. Hice la denuncia en Campo Viera y después en Oberá, pero pasó medio año y no sabemos nada de mi hija”, lamentó Espíndola.

En tanto, mencionó que su hija mantenía una relación sentimental con un sujeto al que conoció como Alfredo, aunque éste no la visitaba en su domicilio por un inconveniente previo.

Al respecto, en diálogo con El Territorio, la septuagenaria comentó que “ese hombre no me gustaba porque cuando ella estaba con él tomaban y era para problemas. Mi hija cuando no toma es muy tranquila, pero si empieza no tiene control y con ese hombre se juntaban para tomar”. 
En ese contexto, según afirmó Espíndola, días antes de la desaparición, su hija regresó a la casa lastimada a consecuencia de una supuesta pelea de la cual no explicó demasiado.
“Llegó con un corte en la cara, toda sangrada y dijo que había tenido una pelea. Le pregunté quién le golpeó, pero ella no me quiso decir mucho. Después de unos días me contó que le debía plata a una persona y que fue por eso que le pegaron”, recordó. 

Supuesta deuda

Tras la desaparición de su hija, la existencia de aquella supuesta deuda generó suspicacias en el entorno de la familia, aunque no tienen precisiones sobre la identidad del acreedor.

Consultada al respecto, la madre de Maidana especuló que “por ahí le hicieron algo porque ella no pagó, no sé. Ella nunca se había ido así ni dejó a sus hijos. Lo raro es que pasaron muchos meses, nadie le vio y la Policía tampoco le pudo encontrar. Hay días en que pienso lo peor y me pongo a llorar”.
Posterior a la desaparición de su hija, Espíndola y sus tres nietos se mudaron a la chacra de un conocido, en el kilómetro 21 de la ruta nacional 14, límite entre Oberá y Campo Viera.

Los menores están escolarizados y dependen en absoluto de su abuela, puesto que el padre de los mismos se halla purgando una condena en la Unidad Penal Dos por abuso sexual en perjuicio de una hijastra.

“La vida de mi hija nunca fue fácil, el primer marido se fue con otra y el segundo le violaba a la hija mayor. Con él tuvo a los tres más chicos, los que están ahora conmigo. Cuando saltó lo del abuso mi hija quedó muy mal y ahí empezó el drama con la bebida”, reflexionó.
Posterior a la denuncia de abuso y la detención del acusado, la familia quedó a la deriva y Maidana se mudó con sus hijos más chicos al domicilio de su madre, en Campo Viera.

En ese sentido, la septuagenaria explicó que “ella cobraba el salario para madre de siete hijos y yo tengo mi pensión, y con eso le íbamos llevando, pero no alcanzaba. Por eso fue que pidió plata prestada, por lo que me comentó, y después no pudo pagar la deuda. Mi temor es que le hayan hecho algo por eso. Si no, no se entiende que haya desaparecido de esa forma”, alertó visiblemente angustiada.

Afiches y recorridas

A pesar de varias complicaciones de salud, Elsa Espíndola no baja los brazos en la búsqueda de su hija desaparecida desde abril pasado y, cada vez que puede, se acerca a las autoridades policiales para renovar el pedido de ayuda. Asimismo, mandó a imprimir afiches con la foto de su hija y los reparte en Oberá y Campo Viera cuando realiza algún tipo de trámite o compra. “No me quedo quieta, aunque ando un poco enferma y me canso. La semana pasada me acerqué otra vez a la Policía para preguntar si no había novedades y me dijeron que no, pero que iban a recorrer la zona. Les entregué unos afiches para que peguen en las comisarías. Por ahí tenemos suerte”, subrayó con tono optimista. A su lado, su nieta más grande lamentó la ausencia de sus dos progenitores, ya que a la misteriosa desaparición de su mamá se suma la condena por abuso que está cumpliendo su papá.

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