La epidemia ya golpea a la economía mundial

Domingo 16 de febrero de 2020 | 02:00hs.
El consumo se desvanece; los supermercados están desbastecidos y las tiendas, vacías; el transporte público no circula; las fábricas que no están paralizadas reorientaron su producción para hacer barbijos y otros insumos críticos para la lucha contra el virus; los puertos anularon sus movimientos; las aerolíneas internacionales suspendieron sus vuelos incluso hasta abril. Y grandes eventos comerciales y deportivos fueron suspendidos en la última semana. Más allá de la temida enfermedad el golpe económico al gigante asiático es una realidad y preocupa a toda la economía mundial, incluida la Argentina. 
Según relevó el diario La Nación hasta los propios funcionarios chinos advierten que el impacto económico del coronavirus sobre China puede ser incluso peor que el de la guerra comercial con Estados Unidos y que el crecimiento podría llegar este año a 5,3%, el más bajo en 40 años. Y ese efecto se siente ya en el resto del mundo, de hecho mucho más que la propia amenaza sanitaria de la epidemia. Y la Argentina está entre los países que más podrían sufrir las consecuencias de una economía en peligro si el virus no es detenido en las próximas semanas.
No todas las ciudades de China enfrentan semejantes condiciones, pero las “restricciones de guerra” por el coronavirus afectan a no menos de 60 millones de personas y ese escenario propio del cine catástrofe se irradia al resto del país. Tanto que sus inversiones, sus industrias, su comercio interno y externo se detienen progresivamente ante el avance de la epidemia y de las medidas de cuarentena impuestas por el gobierno de Xi Jinping.
Tironeado por la necesidad de detener el virus sin dañar una economía que ya se desaceleraba antes de la irrupción de la enfermedad, el régimen busca mantener el optimismo.
“ Si [los problemas económicos de China] duran tres o cuatro meses, el impacto será leve. Si se extiende más, la economía argentina tendrá dos problemas, el de la demanda y el de los precios, ya que China es uno de los grandes formadores de precios. Si la Argentina quiere dinamizar la economía para salir de la recesión, va a ser un problema”, dice Marcelo Elizondo, consultor en economía y negocios internacionales.
Más allá de la duración de la crisis del coronavirus, la epidemia podría afectar la economía argentina en, al menos, tres maneras.
1) El comercio con China: para la Argentina el gigante asiático es uno de los tres mayores socios comerciales del país, junto con Brasil y Estados Unidos. China es el tercer destino de nuestras exportaciones y el segundo origen de las importaciones. En 2018 el volumen comercial fue de 16.000 millones de dólares, con déficit para la Argentina.
La actual parálisis de la economía china tiente una doble vía de impacto sobre el país, según Elizondo. Por un lado en lo que se le vende, particularmente carne, aceites, frutas, que cae en función del pronunciado derrumbe del consumo masivo de los chinos por la cuarentena y el miedo. Por otro lado en lo que el país importa, sobre todo componentes electrónicos. La producción también se detuvo. Las fábricas dejaron de operar para evitar el contagio y las líneas logísticas -transporte y puertos- se paralizaron por lo que las importaciones serán afectadas y tal vez con fuerza. “Tierra del Fuego sufrirá especialmente este fenómeno, en particular las plantas de ensamblaje”, advierte Elizondo.
2) La formación de precios: el 70% de las exportaciones argentinas a China están relacionadas con la soja y sus derivados. El gigante asiático es el mayor mercado mundial para la oleaginosa y, como tal, el país que más capacidad tiene de decidir el precio de ese commodity, pilar esencial de la economía argentina y de su esperanza de recuperación. Desde la irrupción del brote hasta hoy, el precio de la soja subió y bajó al ritmo del control o del caos que viven los chinos con el coronavirus. Mientras la epidemia no sea contenida, la incertidumbre aplacará la demanda -que venía en alza- y el precio, un golpe directo a la Argentina.
3) El efecto en otros países: en caso de una caída masiva de la demanda de soja, el país tiene -según Elizondo- la capacidad de buscar ágilmente nuevos mercados, “Irán o India, por ejemplo”.
Pero sobre esas economías también pende la amenaza del coronavirus: Irán, por ejemplo, está cada vez más asfixiado por las sanciones impuestas por Washington y China le proveía, con la compra de cientos de miles de barriles de petróleo, un enorme respiro económico. Pero eso comienza a desaparecer; los envíos de petróleo caen a medida que crece la parálisis en el transporte y la producción en China. Poco podrá entonces comprar Irán de la soja que la Argentina (ni Brasil ni Estados Unidos, los otros grandes productores) no logra vender a Irán. La sobreoferta también amenazará, entonces, los precios del commodity.
El impacto de la crisis económica por el coronavirus también llegará a la Argentina a través de Brasil. El mayor socio del país tiene un vínculo comercial nutrido con China, a quien le vendió bienes y servicios por 77.000 millones de dólares en 2018 (el 25% de sus exportaciones).
La nación vecina está más expuesta a China y podría sufrir entonces de manera más aguda las secuelas del coronavirus.

Temor al desabastecimiento
La crisis del coronavirus está lastrando a sectores como el textil, el tecnológico, el automovilísticos o el de la automoción: China es la fábrica de Occidente y empieza a haber problemas de desabastecimiento.
La escasez de suministros procedentes de China ya empieza a notarse en todos los negocios a nivel internacional.
Además, algunas empresas han paralizado sus exportaciones a Hong Kong porque las fábricas del país asiático siguen paradas o funcionando a bajo rendimiento. Una actividad que también se ha paralizado en sus puertos y aeropuertos, que permanecen cerrados.
Si esta situación continúa, muchas empresas se verán obligadas a cancelar sus pedidos. Es el ejemplo de un empresario español que fabrica cadenas y anclas para embarcaciones y que, por ahora, no puede reponer la materia prima con la que trabaja.
Este desabastecimiento también ha llegado a otros sectores de peso en España, como el automovilístico o el farmacéutico. Las piezas de los vehículos o los principios activos de los medicamentos son algunos de los productos que se producen en China. 

Descenso de nuevos casos
El gobierno chino reportó ayer  143 muertes por COVID-19 y un descenso marcado en el número de casos nuevos, mientras presentaba medidas adicionales para prevenir el contagio, que coincidieron con la reapertura de muchos negocios tras los intensos controles que paralizaron gran parte de la economía del país.
Por otra parte, en Francia, el Ministerio de Salud confirmó la primera muerte en Europa de un enfermo por el nuevo coronavirus: un turista chino de la provincia de Hubei, donde se originó la enfermedad en diciembre.
En tanto, Estados Unidos se aprestaba a repatriar a los pasajeros estadounidenses a bordo de un crucero en cuarentena en Japón.
En Munich, el jefe de la Organización Mundial de la Salud instó a los gobiernos a intensificar sus esfuerzos para prepararse para el virus, diciendo que “es imposible predecir qué dirección tomará esta epidemia”. 

Billetes en cuarentena y desinfección

China puso en marcha un proceso en el que limpia y deja en cuarentena los billetes de banco usados con el objetivo de limitar la propagación de la epidemia por el nuevo coronavirus, anunció el sábado el banco central. Los bancos utilizan rayos ultravioletas o altas temperaturas para desinfectar los billetes antes de sellarlos y aislarlos durante siete o catorce días, explicó Fan Yifei, vicegobernador del Banco Central de China. Tras este período de “cuarentena”, cuya duración depende de la gravedad de la epidemia en la región de que se trate, los billetes pueden volver a ponerse en circulación, declaró en una conferencia de prensa.El Banco Central parece responder a la creciente reticencia de los chinos a utilizar dinero en efectivo por temor a la contaminación. La mayor parte de los clientes chinos recurren a sus teléfonos inteligentes para pagar sus compras cotidianas.


El deporte sufre las cancelaciones

Los torneos de Singapur y Hong Kong de las Series Mundiales de Seven que iban a celebrarse en abril y que pasarán a octubre a causa de la crisis sanitaria del Coronavirus, hacen crecer la lista de eventos deportivos suspendidos más allá de las fronteras chinas. Hasta ahora se habían suspendido o aplazado citas de tanto fuste como el Mundial en pista cubierta de atletismo, el Preolímpico femenino de baloncesto o el Gran Premio de China de Fórmula 1. También el preolímpico de boxeo, la vuelta ciclista a Hainan, la Copa del Mundo de esquí prevista en Yanquing, o las propias competiciones internas chinas. Esta semana, dos torneos de la LPGA, el circuito femenino de golf, en Tailandia y Singapur, fueron los primeros eventos suspendidos fuera del país en el que ha surgido la crisis del Covid-19. El hecho de que en los últimos años China, haya realizado un importante esfuerzo para ser sede de grandes eventos acentúa el peso de la crisis en el deporte mundial: sólo en el tenis profesional, 13 torneos tienen sede china. Estas cancelaciones en el extranjero muestran la preocupación por el control de la epidemia, subrayada más allá del deporte por la suspensión, ya en Europa, del Mobile World Congress, en Barcelona.


Los 14 argentinos en Wuhan podrán salir en un vuelo especial a Ucrania

Los ciudadanos argentinos que se encuentran en cuarentena por el coronavirus en la ciudad china de Wuhan podrán ser retirados en un vuelo preparado por el gobierno de Ucrania.
El vuelo parte el 18 y tiene previsto regresar a Kiev al día siguiente, donde los pasajeros deberán quedar en cuarentena por dos semanas.
La información fue proporcionada ayer por el Gobierno de Ucrania a través de la embajada de nuestro país en Kiev.
“Nuestra embajada en Pekín ya avanza con los trámites necesarios para los argentinos que se encuentran en esa localidad y que deseen sumarse a este desplazamiento”, afirmó la Cancillería argentina, que agradeció “al gobierno ucraniano por su generosidad y al gobierno de China por su colaboración en esta inestimable acción”.
El cónsul argentino en China, Juan Ortín, había detallado este viernes que en Wuhan hay 11 argentinos y 3 cónyuges de compatriotas, lo que totaliza 14 personas, que desde hace tres semanas no pueden abandonar esa ciudad debido a los estrictos controles del gobierno chino para evitar que se propague la epidemia de neumonía viral que se detectó en diciembre y fue bautizada como Covid-19.
“No pueden salir ni por tierra ni por aire, la única posibilidad es la evacuación de un tercer país o propia”, sugirió Ortín, quien agregó que “muchos países no pudieron sacar a sus ciudadanos”.
Durante las últimas horas, los argentinos habían pedido en un video la repatriación al gobierno nacional. “Somos 14 argentinos que hemos agotado todas las instancias formales de pedido de repatriación”, dijo una de las argentinas en el video. 

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