Informe de Domingo: El cigarrillo, acorralado y en retroceso

Domingo 21 de julio de 2019 | 06:00hs.
El cigarrillo, según la comunidad médica, tiene además de la adictiva nicotina, unas 7.000 sustancias, muchas de ellas tóxicas y cancerígenas.
En los últimos años, el consumo de tabaco -y por ende, el tabaquismo, que es la enfermedad crónica adictiva- ha experimentado un franco descenso. En Argentina, por ejemplo, un estudio de Sedronar precisaba que en 1999 el 40% de los argentinos fumaba. En tanto, la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, publicada por Salud de la Nación, relevó que la prevalencia de consumo de tabaco en argentinos disminuyó en 2013, a 25,1% y, en 2018 llegó a 22,2%.   
De estos guarismos podría extraerse la gran noticia de que cada vez se fuma menos. Lo que no deja de ser una verdad. Aunque esta baja en el uso de tabaco, sin embargo, no ahuyenta la preocupación de los gobiernos y de la comunidad médica ante los estragos de esta adicción.
Según la Organización Mundial de la Salud, el tabaquismo es la primera causa de muerte prevenible en los países desarrollados y también la causa más importante de años de vida perdidos y/o vividos con discapacidad.
En Argentina mueren cada año 40.000 personas por afecciones asociadas al cigarrillo y, de este total, 15.000 son fallecimientos por cáncer. En el mundo, de cada diez personas con cáncer de pulmón, nueve son fumadoras. Argentina es uno de los más importantes productores de tabaco, y ocupa el 15° lugar en número de fumadores en el mundo, presentando una de las prevalencias más elevadas de la región.
Por ello, seguramente, es que los especialistas consultados coinciden en que no hay mucho que celebrar y sí demasiado por concientizar.
“Esta disminución del consumo no se da por sí sola o de forma aislada, se da por una decisión política de regular y controlar a las tabacaleras y de asistir a las personas fumadoras para que dejen el hábito”, dijo el médico Guillermo Rolón, referente del Programa de Control de Tabaco de la Provincia y subrayó: “Sobre todo debemos estar presentes en las escuelas, concientizar y prevenir el uso de tabaco en los chicos”. 
Precisó el profesional que frente a los ardides de la industria tabacalera hay que estar siempre alerta y que el marco legal es sustancial para lograr una reducción efectiva de la población fumadora.

Humo vecino
Asimismo, el médico destacó que “el humo que emana el cigarrillo afecta a todos, no sólo al fumador, por ello es importante que como sociedad tomemos conciencia” y añadió: “No debemos atacar al fumador o echarle culpas, es una enfermedad. El acento tiene que estar en cómo funcionan las tabacaleras”.
Quien fuma tiene más posibilidades de sufrir ciertas enfermedades o de empeorar cuadros de base.
En tanto, el fumador pasivo puede padecer tanto o más la exposición al humo y elevar el riesgo de sufrir enfermedades asociadas como asma, epoc y hasta oncológicas.
“Eso se llama tabaquismo pasivo y genera complicaciones y estadísticamente esas personas tienen más probabilidades de desarrollar enfermedades por el humo que aspiran, aunque no sean ellos los que fuman”, advirtió por su parte el cardiólogo Pablo Irusta, al frente de cesación tabáquica del Hospital Ramón Madariaga.
Otro factor que suele olvidarse es el llamado el ‘humo del tercer tiempo’, tiene que ver con el humo que queda en una habitación cerrada, mucho después de que el fumador encendió un cigarrillo y al ingresar a ese ambiente nos contamina. “Es muy nocivo fumar en un espacio cerrado y el humo y las sustancias tóxicas quedan en el aire por un buen tiempo y también en los muebles, en los teléfonos, en todo, por eso es responsabilidad de todos cuidar que no se fume en espacios cerrados”, resaltó Rolón.      
En la lucha por ganar salud y quitar al acto de fumar su investidura de rebeldía, una pequeña conquista se conoció esta semana. El gigante de contenidos Netflix comunicó que “apoya la expresión artística. Pero también reconoce que fumar es perjudicial y cuando se muestra de manera positiva en la pantalla, puede influir negativamente en los jóvenes”.
A su vez, toda película o serie original por Netflix, dirigida a menores de edad dejará de mostrar personajes fumando sin que sea una necesidad de la escena. Y si eso no sucede, tendrá una advertencia... Un gran primer paso que acompaña el cambio cultural impulsado por las generaciones más jóvenes que ya no ven tanto, en el hecho de encender un cigarrillo, un acto de afirmación y pertenencia.

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