Fertilidad: tratamientos volverán cuando acabe la emergencia - El Territorio Misiones

Fertilidad: tratamientos volverán cuando acabe la emergencia

Miércoles 30 de septiembre de 2020
Por ley, obras sociales y prepagas deben dar cobertura a los tratamientos.
María Elena Hipólito

Por María Elena Hipólito sociedad@elterritorio.com.ar

La llegada del coronavirus pospuso numerosas cuestiones de la vida y también de la salud. Es en este contexto que los hospitales suspendieron turnos y cirugías que no eran de urgencia para dedicarse exclusivamente a atender la emergencia sanitaria.

Pero de a poco algunos profesionales del Hospital Madariaga volvieron a abrir sus consultorios y a retomar cirugías programadas. Sin embargo, lo que aún debe seguir esperando son los turnos y tratamientos del programa de Fertilización Asistida del nosocomio, que lleva adelante el médico Juan Carlos Hobecker, ginecólogo y especialista en fertilidad. A través de él miles de parejas al año se acercan para tratar los problemas que tienen para concebir.

El programa funciona desde 2011, dos años antes de que se aprobara la Ley 26.862 de reproducción asistida que reconoce el derecho a la cobertura integral de las técnicas y procedimientos de reproducción humana asistida de baja y alta complejidad, independientemente del tipo de cobertura de que tenga.

“Veníamos atendiendo con la doctora Carolina Goetze unos ocho y diez pacientes diarios para consultas sobre fertilidad y algunos ya con tratamientos. Eso se paró y la gente lo ha entendido bien y están de acuerdo con que esto no es una urgencia. Saben que el solo hecho de ir al hospital te pone en riesgo, por más cuidado y protocolos que hayan es una zona de probable contagio”, sostuvo Hobecker en diálogo con El Territorio. Es decir, que entre 240 y 300 parejas por mes accedían a la atención médica por temas referidos a la fertilidad.

En esa misma línea, indicó que en un principio la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva desaconsejaba el tratamiento pero tres meses después, hablando con los pacientes y poniendo en práctica protocolos muy estrictos, volvió a permitir tratamientos de alta o baja complejidad.

“Como esta es una enfermedad nueva que se va descubriendo lo que produce a medida que avanza, no hay transmisión vertical de la madre al hijo pero después del parto sí”, dijo el profesional.

Si bien en el Madariaga las atenciones no se retomarán hasta tanto finalice la emergencia sanitaria por el coronavirus, en el sistema privado se están realizando tratamientos de alta complejidad con pocos pacientes, con turnos programados y con espacios de 30 minutos entre una y otra. “Se conversó con ellas de todos los pro y los contra de realizarlo en esta época. Muchas decidieron hacer el tratamiento pero no transferir el embrión, es decir, tenerlo criopreservado y transferirlo cuando pase esta situación”, explicó.

Los problemas más frecuentes
Los factores más comunes por los que las parejas acuden al consultorio son: la obstrucción de las trompas de falopio y la mala calidad del semen en el hombre. Asimismo, influyen la mala calidad de vida como fumar excesivamente y la ingesta de alcohol.

“En la mujer hay una enfermedad que cada vez aparece más que es la endometriosis, que disminuye la reserva de óvulos y provoca dolores y malestar. Es más frecuente ahora quizás porque los métodos de diagnóstico han mejorado y se la diagnostica con más tiempo”, sostuvo y rescató que uno de cada tres pacientes logra embarazarse.

Hobecker destacó que la mayoría de las parejas que acude a las consultas y accede a los tratamientos generalmente son mayores de 35 años, es decir, “son pacientes jóvenes para la vida pero en edad avanzada para la fertilidad”.

“Esto se va a reagudizar porque la mujer ahora se realiza profesionalmente primero, busca su sustento económico y después piensa en la posibilidad de la fertilidad”, profundizó.

En cifra

300

Entre 240 y 300 por mes eran las parejas que consultaban y accedían a los tratamientos de reproducción asistida en el Hospital Madariaga.

Crecen las consultas por criopreservación de óvulos

Hobecker reconoció que el escollo más difícil de superar para un médico que trata la fertilidad es la edad y como las mujeres ejercen hace ya varios años un papel más activo dentro de la sociedad esta problemática aparece con más frecuencia.

Es por ello, detalló, que lo que se está poniendo en boga es la criopreservación de óvulos. “Hay mujeres que no tienen pareja, no está en su proyecto la fertilidad en estos momentos y por eso preservan óvulos para ser utilizados más adelante”, señaló.

La congelación de óvulos, también llamada criopreservación de ovocitos maduros, es un método para conservar el potencial reproductivo de las mujeres para el futuro. Los óvulos que se extraen de los ovarios se congelan sin fecundar y se conservan para su uso en el futuro. Un óvulo congelado puede descongelarse, combinarse con un espermatozoide en un laboratorio e implantarse en el útero  a través de la fertilización in vitro.

“Todavía no hay una demanda importante pero ya están habiendo consultas, preguntas y hay algunas pacientes que están comenzando a congelar óvulos. Es un tema que se plantea con mucha más frecuencia que anteriormente”, indicó.

Este procedimiento de alta complejidad no se realiza en el Hospital Madariaga sino en el Instituto Crear de la ciudad capital. Sin embargo, algunas obras sociales son reacias a cumplir con la cobertura de estos procedimientos por lo que las mujeres los terminan costeando por su cuenta.

“La paciente que quiera preservar óvulos tiene que someterse a todo el procedimiento de estimulación de ovulación como si fuera para fertilización in vitro. La única diferencia es que una vez obtenido el óvulo en lugar de inseminarlo con el semen de la pareja para obtener el embrión, se lo congela”, dijo.

Y agregó: “El óvulo congelado en general resiste el procedimiento de congelar y descongelar y queda con la edad del momento de la extracción, es decir, que si la mujer se lo saca a los 30 años y quiere usarlo a los 40, esos óvulos siguen teniendo 30 años”.

Los óvulos congelados duran indefinidamente por lo que Hobecker hizo la salvedad de la necesidad de firmar un consentimiento en el que la paciente  diga qué se hace con los óvulos en el caso que fallezca o si no lo desea más.

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