El tenis hizo un buen guiño en cuarentena

Lunes 1 de junio de 2020 | 05:00hs.
Volver a armar el bolso. Acomodar las raquetas. Juntar las pelotas. Sentir el viento fresco y regresar a sentir el polvo de ladrillo bajo las zapatillas habrá sido una de las mejores sensaciones del último tiempo para varios de los amantes del deporte que ayer jugaron en el club Itapúa de Posadas.

Respetando las normas del protocolo sanitario y bajo un estricto esquema para respetar turnos y que no haya aglomeración de gente, algunos socios del club del centro de la capital misionera regresaron a la actividad. Con diferentes motivos, pero con las mismas ganas, los jugadores retornaron a la actividad.

Estuvieron los que fueron a correr después de mucho tiempo, algo que se notó, porque hubo más descansos de lo habitual. También aprovecharon la flexibilización de la cuarentena para regresar a entrenar en una cancha Thiago Messa y Giovanni Branchetti, dos promesas del tenis de la Tierra Colorada. En fin, el Itapúa se volvió a conectar con su esencia, la raqueta, el polvo de ladrillo y el tenis.

La lluvia que cayó durante las primeras horas de la mañana ayer en Posadas amenazó con cancelar un domingo que parecía ser deportivo. Las gotas no alejaron la pasión de quienes, por más de dos meses y un poco más, no pudieron jugar en el rectángulo de polvo de ladrillo.

Con barbijos, sin charla post partido y respetando a rajatabla los turnos, los socios fueron pasando por las distintas canchas y retornaron a la actividad, en un clima raro, pero que será el que se verá de ahora en más al menos por un tiempo en el Itapúa.

Fin del silencio

Durante varias semanas el Itapúa estuvo en silencio. No había socios dando vueltas y los empleados se dedicaron a realizar las tareas de mantenimiento para dejar al club en condiciones, algo que les llevó menos tiempo de lo habitual.

Cuando se conoció la noticia de que el deporte podría volver en Misiones, algo que se confirmó la semana pasada, desde la comisión directiva del club rápidamente pusieron a punto las canchas y ayer regresó el juego. Regresaron los golpes, regresaron las charlas entre saque y saque y también las chicanas porque a algunos les costó más que a otros la vuelta al ruedo.

Lo de ayer fue una prueba piloto interna del club, pero que terminó de gran manera y por eso el tenis seguirá siendo un motivo de encuentro, distanciado claro, para los socios del Itapúa.

A partir de hoy se irán sumando otros clubes en Posadas como Capri y Centro de Cazadores, que habilitarán sus instalaciones para que sus socios puedan volver a pelotear y empezar a ponerse a punto tras un receso largo por la cuarentena.


Con turno previo y todos los cuidados

Para poder jugar un rato en las canchas del club Itapúa, los socios tienen que seguir un par de pasos, además de cumplir con el protocolo que fue aprobado.
El turno, que dura 50 minutos, se pide a través de un celular institucional y en el mensaje de WhatsApp tiene que decir quiénes serán los jugadores y para qué horario se solicita el turno.

Tras ser aprobado el pedido, los jugadores deberán llegar al club no antes de los 10 minutos de su turno y así evitar la aglomeración de personas.
Los socios tendrán que llagar listos para jugar y con sus pelotas. A los 50 minutos deberán dejar la cancha y las instalaciones del club, para que los empleados puedan poner en condiciones las canchas para el siguiente turno.


Las promesas esperan ponerse a punto

Thiago Messa
Thiago Messa tuvo un buen arranque en 2020 y espera poder recuperar su ritmo para el regreso de los torneos. Foto: Sixto Fariña
Dos de los que aprovecharon la flexibilización de la cuarentena y la habilitación para ir a jugar fueron Thiago Messa y Giovanni Branchetti, promesas del tenis misionero.

Los adolescentes estuvieron en el club Itapúa y coincidieron que la vuelta a la cancha fue un alivio, luego de tanto tiempo de entrenar encerrados.
“Está bueno empezar de a poco de vuelta para ir poniéndonos en ritmo para las competencias que esperemos no estén tan lejos”, se ilusionó Giovanni Branchetti.
“Quiero entrar en ritmo, ponerme a tono como estaba antes del parate y no sé cuándo puede ser el primer torneo. Creo que puede ser dentro de varios meses, así que tenemos tiempo para volver a entrenar y agarrar ritmo dentro de la cancha”, agregó el posadeño.

Además, Branchetti contó como fue ese primer momento tras varios meses sin pisar la cancha: “Tenía ganas de empezar a jugar. Cuando entré a la cancha sentí que era enorme. Cuando me fui (antes de la cuarentena) me parecía que era chiquita la cancha y hoy (por ayer) quería correr para todos lados y no terminaba más la cancha”.

En cuanto al juego, reconoció que “los golpes en los primeros minutos me costaron, después me fui encontrando”. “Físico estuve haciendo en mi casa, así que no me costó tanto, pero en el timming de los golpes fue volviendo con el correr de los minutos”, explicó.

Por su parte, Thiago Messa había tenido un buen arranque de 2020 y proyectaba un gran año, hasta que llegó el parate por la pandemia, que lo obligó a entrenarse en su casa.

“La cuarentena me estaba sacando un poco las ganas de entrenar, me estaba costando entrenar en casa y ahora estoy muy contento”, comentó el chico de 16 años que sueña con jugar Roland Garros.

“Venía jugando bien. Tuve un buen arranque de año y esperemos que a la vuelta sigo jugando como empecé”, expresó Messa, quien confesó que “no es lo mismo estar haciendo frontón que estar dentro de una cancha”.

Las promesas del tenis misionero tuvieron su tiempo dentro del polvo de ladrillo y con el correr de los días irán sumando minutos de juego para, el día que puedan, regresar al ritmo que los torneos exigen.

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