Desde el G7 se sumará un discurso antiglobalización

Viernes 23 de agosto de 2019
Por primera vez, la cumbre del G7 incluye el mensaje de sus críticos: el capitalismo lleva a inequidades dañinas y una degradación ambiental que perjudicó a la economía mundial y un puñado de países ricos no pueden ser los únicos que tomen las decisiones por el resto del planeta. 
Sin embargo, miles de personas que acamparon en las afueras del centro vacacional de Biarritz, en la costa de Francia, para protestar contra el G7, se muestran escépticas sobre los nuevos mensajeros y sus motivos. Desde que la cumbre de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 1999 convirtiera a Seattle en un humeante campo de batalla entre policías y manifestantes, quienes participan en las protestas en las cumbres internacionales usaron una variedad de tácticas, desde retóricas hasta anárquicas, para combatir al capitalismo global.
“Todo lo que dijimos en ese entonces se ha vuelto realidad”, lamentó Medea Benjamin, activista y fundadora de Code Pink, que tomó el estrado de la OMC antes que esa cumbre fracasara por desacuerdos comerciales. Más de 13.000 policías protegen el encuentro de este año, que tiene como anfitrión al presidente francés Emmanuel Macron  y que contará con la presencia de Donald Trump y otros líderes del Grupo de los Siete.
La cartera del Interior de Francia citó a la Batalla de Seattle de 1999 como modelo de lo que debe evitarse. “La primera amenaza es, como todos sabemos, los riesgos de brotes de violencia. Individuos que no deben ser confundidos con manifestantes pacíficos, tratan en cada cumbre internacional provocar disturbios y entorpecer el fluido funcionamiento de las reuniones”, destacó el ministro del Interior, Christophe Castaner. 
Usó como ejemplo las protestas de Praga en 2000, de Génova, Italia, en 2001, de Rostock, Alemania, en 2007, y de Londres en 2009.
Lo que ha cambiado es que el mensaje de las protestas de 1999 es ahora el mensaje de la cumbre misma, “que los frutos de la globalización no son distribuidos equitativamente”, dijo Tristen Naylor, subdirector del Grupo de Investigación del G20.

Más de 13.000 uniformados para el operativo

Biarritz, en el suroeste de Francia, se blindará el fin de semana con motivo de la cumbre del Grupo de los Siete (G7), que reunirá desde mañana y hasta el lunes a los jefes de Estado y de Gobierno de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido en esta ciudad costera del País Vasco francés. Unos 13.200 policías y gendarmes franceses, apoyados por militares, velarán por la seguridad de los mandatarios y de los 5.000 miembros de las delegaciones del G7, anunció el ministro de Interior francés, Christophe Castaner. Se desplegarán drones para vigilar la zona y sistemas antidrones para detectar cualquier eventual intrusión en el perímetro de seguridad. "El papel del Ministerio del Interior es permitir que el G7 de Biarritz se celebre en las mejores condiciones, asegurar la seguridad para que el diálogo internacional transcurra serenamente. Nuestra vigilancia es máximas", aseguró.

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